Primero, saber qué está funcionando

Antes de diseñar, identificamos las páginas que reciben visitas, las búsquedas por las que te encuentran y los contenidos que generan consultas. La idea es conservar lo valioso y corregir los obstáculos, sin empezar a ciegas.

Cada dirección necesita un destino

Si una página cambia de URL, conviene dirigir su dirección anterior a la nueva página equivalente mediante una redirección permanente. También revisamos los enlaces internos, títulos y sitemap. En una migración pueden existir variaciones temporales en el posicionamiento; no sería responsable prometer posiciones fijas.

Tu web actual puede seguir disponible

Preparamos la nueva versión en un entorno de pruebas y coordinamos contigo el cambio. Antes de publicarla, revisamos los formularios, el funcionamiento en celulares y las páginas principales. Después monitoreamos el sitio y Search Console para detectar errores.

¿Por dónde empezar?

Solicita una auditoría web sin costo. Revisaremos aspectos básicos de tu sitio y te ayudaremos a definir las prioridades antes de decidir el rediseño.

Para profundizar: Guía de Google sobre migraciones ↗